Caer en la miopía es el peligro de pensar que eres el mejor

Categoría: noticias
27 junio 2018, Comentarios: 0

El pensamiento grupal o cuando no se admite la crítica.

 

¿Por qué personas inteligentes a veces toman decisiones poco afortunadas en equipo? Hay comportamientos en grupo que nos “restan” cociente intelectual, aunque no nos demos ni cuenta.

Así sucede también en las empresas. En ocasiones se toman decisiones poco acertadas: el problema surge cuando todo el equipo está de acuerdo con la idea principal. Nadie propone algo distinto. No hay voces disonantes.

Y no es porque no se atrevan, sino porque nadie lo piensa. Este fenómeno se denomina “pensamiento grupal” y ocurre cuando un equipo está muy cohesionado, tiene un fuerte enemigo común y además comparten un ideal común .

La historia ha demostrado que cualquier gigante puede caer si se cree invulnerable

En los grupos de amigos, en algunas empresas y en la política habita el pensamiento grupal. Por tendencia, solemos rodearnos de personas similares a nosotros y escogemos la información acorde a nuestros intereses de partida. Digamos que somos fieles a nuestros pensamientos y nos gusta hablar de fútbol con los de nuestro mismo equipo o de política con simpatizantes de nuestro partido preferido.

Por supuesto, tenemos también momentos de curiosidad sobre lo que hacen otros, pero en general, nos sentimos más seguros en terrenos conocidos. Y como somos así, corremos el riesgo de hacer equipo con personas muy parecidas. De este modo, evitamos las opiniones opuestas y nos sentimos tan contentos pensando que estamos en lo cierto. Y ahí reside el problema, por lo que estas dinámicas son peligrosas y nos pueden hacer caer en la miopía.

El pensamiento grupal o de grupo, también afecta a los comités de dirección de las grandes empresas líderes.

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Por tanto, si somos animales sociales y tenemos cierta tendencia a poder actuar como corderitos, tomemos conciencia de ello y pongamos remedios. Si estamos dirigiendo un grupo de personas, contemos con personas que opinen de manera diferente. Aunque nos fastidie o nos canse, incluyamos lo que tradicionalmente se ha denominado un abogado del diablo. Si nos va muy bien, escuchemos las críticas amables que nos ayudan a crecer.

De algún modo, abramos continuamente una ronda interna de opiniones y debatamos sobre nuestras certezas, porque si algo es peligroso en un mercado competitivo o en las relaciones personales es creerse invencible y no abrir espacios para la duda. Y si tú no eres capaz de hacerlo, al menos rodéate de personas que lo hagan por ti. Solo de este modo evitarás el pensamiento grupal en equipo.

 

Fuente: adaptación artículo elpais

 

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